Argentina Gastroexperiencias

RUTAS DEL VINO EN MENDOZA, ARGENTINA

Bodega Suter: Turismo enogastronómico

Es fácil hablar de la importancia del enoturismo con una buena copa de vino de la afamada uva Malbec, que es conocida como la “cenicienta” que vino de Bordeaux para convertirse en ¡una reina en Argentina! Lo que ha incrementado, el número de visitantes y turistas nacionales e internacionales a las bodegas productoras, principalmente en la región de Mendoza, Argentina.

El rápido crecimiento de este mercado emergente ha quedado comprobado en España en el año 2015, cuando recibió 8,4 millones de turistas internacionales motivados por los vinos y la gastronomía o la enogastronomía que consiste en consumir vinos con platillos preferentemente locales para resaltar las bondades del terruño o terroir.

A pesar de esto, existe falta de planificación en la conceptualización de las llamadas rutas o caminos del vino. Para comprobar lo anterior, hice un trabajo de campo, el cual inicié en Buenos Aires donde los módulos (quioscos) de servicio y atención al turista tenían escaso conocimiento al respecto por lo que me trasladé directamente a la región de Mendoza, que produce más del 70% de los vinos con cepa Malbec y en donde afortunadamente si encontré gente preparada en las oficinas de turismo y una amplia gama de agencias de viaje con paquetes y tours a las diferentes bodegas. Un problema es que nadie regula los precios, por lo que paquetes similares pueden tener precios totalmente dispares. De igual modo no existe la señalética, transporte público o especializado que permita el fácil traslado de una persona individual. Por supuesto queda una tercera opción siempre y cuando tenga un conductor designado (mejor dicho resignado) que es la de rentar un auto cuyos precios oscilan entre los $60.00 y los $80.00 USD en un auto compacto por día, siempre y cuando no exceda los 200 kilómetros recorridos diariamente. A esto agréguele en promedio $25.00 USD del necesario GPS. Evidentemente al viajar de manera individual esta opción se descarta totalmente para evitar accidentes por las continuas degustaciones de vino.

Debido a lo anterior, sólo queda la opción de contratar un servicio privado que evidentemente tiene un costo sumamente alto para una persona (entre $180 y $300 USD). Agregue a esto las entradas, comidas degustación, vinos, regalos/souvenirs, hospedaje, etc. Da como resultado un gasto promedio mayor de este visitante y turista a la media convencional (el primer estudio de la demanda de turismo enogastronómico nacional en España, realizado por DINAMIZA consultores en el 2010, reveló que las estancias medias fueron de 4,68 días de duración y un gasto diario por persona de 163€ incluyendo el alojamiento y la restauración), aunque insistimos es sumamente complicado el desplazamiento de forma individual en el transporte local. La región de Mendoza esta dividida en Oasis norte, el Valle de Uco y el Oasis Sur. Bien justificado el término de Oasis, que se han creado con un ancestral sistema de riego controlado por el hombre, cuya agua vital baja de los Andes para dar vida a una gran biodiversidad con espectaculares paisajes en una zona desértica que permite tener consistencia en las cosechas de la vid.

Existen en la región más de mil bodegas, por lo que uno de los primeros pasos a seguir es seleccionar la visita de máximo 4 bodegas en promedio diarias, asegurándose el tener listas las reservaciones para las visitas guiadas. El costo de las mismas puede llegar a fluctuar desde $5.00 y hasta $25.00 USD, aunque en algunas el ingreso es libre. En la gran mayoría le darán al final una pequeña degustación de sus vinos más económicos, existiendo por supuesto degustaciones extras de sus vinos con diversas calidades y precios. Tenga cuidado de preguntar cuántas botellas puede llevar de regreso a su país, de lo contrario como ha sido mi caso, tuve que tomarme varias que había comprado de regalo antes de llegar al aeropuerto y una más ahí.

A continuación, una breve reseña de las bodegas visitadas en las cuales encontraremos desde las más turísticas hasta las más artesanales, en las cuales hicimos un breve diagnóstico con la intención más que de criticar, de poder sugerir estrategias de mejora de acuerdo a las áreas de oportunidad detectadas desde la postura del visitante y turista enogastronómico.

MUNICIPALIDAD DE MAIPÚ:
Está a 15 kilómetros de la ciudad de Mendoza. La primer visita fue al Museo de la Bodega Rural para sensibilizarnos de la historia del vino en la región. Es interesante el recuento que hacen de los primeros sistemas de producción del vino (donde destaca un lagar gigante hecho con cuero de buey en el cual se pisaba la uva y cuyo mosto salía por el rabo).

Museo Bodega Rural: Lagar y primeras técnicas de producción de vino
Museo Bodega Rural: Lagar y primeras técnicas de producción de vino
Museo Bodega Rural: Lagar y primeras técnicas de producción de vino
Museo Bodega Rural: Lagar y primeras técnicas de producción de vino

La visita es gratis e incluye degustación. Es sumamente recomendable comer en el Restaurante La Casa de Campo que ofrece lo tradicional y sencillo, lo fresco y recién hecho en horno de barro y a la olla. Una muy buena carta de vinos y excelente atención de su dueño y Chef Juan quien nos ofreció como maridaje un vino Malbec 2002 de La Bodega Viña del Cerno de gran nivel que nos obligo a visitarla, su producción es artesanal lo que le confiere una gran personalidad del terruño a sus vinos que queda en boca y mente. La Bodega Zuccardi en contraste es la más tecnificada de toda la región, la cual incluso se maneja como un complejo enogastronómico, ya que en algunos de los tours incluyen como comida una parrilla criolla elaborado a la leña en su espectacular restaurante rodeado de viñedos.

LUJAN DE CUYO:
Mención importante merece la sala de aromas que con 46 (primarios, secundarios, terciarios y defectos) la convierte en la más grande de América en La Bodega Belasco de Baquedano. La Bodega Catena Zapata es la que actualmente tiene mayor renombre por estar algunos de sus vinos entre los mejores 100 del mundo según la prestigiosa revista Wine Expectator, la cual ha sido merecedora de múltiples premios a nivel nacional e internacional. La arquitectura de la Bodega está basada en una Pirámide de la cultura Maya por lo que se distingue de entre las otras. Estos resultados han sido obtenidos principalmente por el valor que le han dado a la investigación, desarrollo e innovación (i+d+i) de sus vinos. Es la visita de mayor costo, con una buena degustación al final, sin embargo es muy corta y dejan a un lado procesos de elaboración interesantes que mostrar a los visitantes y turistas. La Bodega Norton ofrece una entrada majestuosa, que inicia con una copa de vino espumoso de bienvenida (la única que la da y que ofrece Wifi en buen estado) es impresionante la evolución que han tenido en el transcurso de los años, mezclando los métodos tradicionales con los actuales, incluso en la infraestructura queda esto plasmado. En esta visita hay mayor interacción del proceso de producción y evolución del vino con los visitantes, lo que genera una muy grata experiencia al probar los vinos en tanque, barrica y finalmente en botella. Después de estas visitas tan enriquecedoras es muy recomendable descansar en el Club Tapiz perteneciente a la Bodega Tapiz, que cuenta con alberca, spa, jacuzzi entre otras comodidades en el centro de los viñedos.

SAN RAFAEL:
En esta zona se produce aproximadamente el 20% de los vinos espumosos de toda Argentina en donde se ubica la emblemática Bodega Valentín Bianchi a un costado del aeropuerto y sobre la carretera principal, la cual cuenta con unos hermosos jardines. Vale la pena visitarla por lo que representa, aunque las visitas guiadas dejan mucho que desear por lo que se paga. Por el contrario, La Bodega Suter que a pesar de no tener costo de entrada, es la única de la región que lleva al visitante a los viñedos, de igual modo sus guías son hospitalarios, lamentablemente ésta, como en la mayoría de las bodegas ya mencionadas, no cuenta con la infraestructura necesaria para adultos mayores o mercado de accesibilidad ambos crecientes a nivel mundial.

VALLE DEL CUYO:
Como parada obligada se debe visitar a La Bodega Salentein que más que bodega es un complejo enogastronómico y turístico que cuenta con una espectacular posada para hospedarse con instalaciones y el servicio boutique (incluye bebida de cortesía a la llegada y una botella de vino en la habitación) con cenas degustación de muy buena calidad. De igual modo cuentan con Killka un espacio cultural y turístico con restaurante, bar, sala de arte, tienda de souvenirs y vinos. Debido a esta planificación pensando en el turismo enogastronómico, han alcanzado en poco tiempo un gran reconocimiento. El servicio a pesar de ser muy profesional es amable y casual. La degustación es con muy buenos vinos lo que hace que el costo-beneficio sea alto. Existen en la zona una gran cantidad de bodegas de gran calidad que vale la pena visitar tales como La Bodega Clos de los 7 encabezada por el conocido enólogo Michel Rolland y La Bodega O. Fournier.

La infraestructura de las bodegas ha tenido una evolución notable en cuestión de avances tecnológicos mezclados con el respeto a las técnicas tradicionales, ya que la base de un excelente vino es y será siempre la calidad de la materia prima. Las tendencias a resaltar son la producción a diferentes alturas (desde 800 y hasta 1500 metros sobre el nivel del mar) y la mezcla de varietales. Las diferentes técnicas utilizadas en hectáreas de una misma uva y zona. La creación de microclimas, la producción orgánica y más recientemente la certificación biodinámica de las bodegas de mayor responsabilidad con la sostenibilidad y medio ambiente.

Otro hecho relevante que explica el crecimiento del enoturismo en Argentina es que el 24 de noviembre del año 2010, año del Bicentenario, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, junto al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, firmó el Decreto 1800 que declara al vino como la “bebida nacional” de la Argentina. El hecho representa un gran logro para la vitivinicultura argentina, quinto país elaborador de vinos a nivel mundial, y suma valor a esta cadena productiva arraigada en siete provincias del Oeste —desde Salta a Río Negro— y con gran peso en la marca país. “El vino argentino es parte de la identidad y cultura de la nación”, aseguró la Presidenta en el acto protocolario.

Cabe destacar que la formación profesional en enología en Mendoza es principalmente hecha por la facultad de Don Bosco de enología y ciencias de la alimentación, declarada de interés turístico patrimonial como “cuna de la enología Argentina” en donde la actividad práctica es una de sus principales ventajas formativas ya que cuenta con una importante estructura propia: bodega, laboratorios de última generación, sala de análisis sensorial, aulas para clases magistrales, biblioteca, viñedos, olivares, una fabrica de aceite de oliva y conservas. Ver más en www.donboscorodeo.edu.ar

Instalaciones Bodega Salentein
Instalaciones Bodega Salentein
Instalaciones Bodega Salentein
Instalaciones Bodega Salentein
Instalaciones Bodega Salentein

Las recomendaciones finales a grandes rasgos que podemos hacer son:

a) Segmentar las visitas de acuerdo al grado de conocimiento del turista (bajo, medio, alto).
b) Dividir las visitas en los tres principales procesos: viñedos, elaboración y embotellamiento y
comercialización y marketing (tener varias opciones).
c) Grupos no mayores a 25 personas pues se pierde el control.
d) Mayor preparación técnica y de campo, así como manejo de grupo de los guías.
e) Instalaciones adecuadas para adultos mayores, niños y mercado de accesibilidad.
f) Internet (Wifi) con acceso libre para subir fotos o comentarios en las redes sociales.
g) Transporte accesible entre las diversas bodegas de manera regional (circuitos enoturísticos).
h) Mayor interactividad por medio de redes sociales o página web de las bodegas.
i) El nivel de merchandising para venta de souvenirs es muy básico.

En definitiva visitar Mendoza es una de las experiencia que los amantes y apasionados del vino y la gastronomía no se deben de perder.

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