Gastroexperiencias República Dominicana

República Dominicana ¡más que sol y playa!

Choco Museo

Lo primero que pienso cuando el avión está bajando para aterrizar es tomar una cerveza presidente con velo de novia. Le llaman así pues al estar tan fría se le forma una fina capa de hielo blanca, por lo que la rodean con una servilleta para que no se resbale de la mano. Mientras la bebo con placer escuchando un merengue o bachata enfrente de la playa, sé que llegué a uno de mis destinos favoritos ¡República Dominicana! Que se ha posicionado a nivel mundial en turismo por sus destinos de sol y playa, que son: Bávaro, Punta Cana y, recientemente, Cap Cana. Todos concentrados en una pequeña área del sureste del país, por lo que el turismo que visita esos destinos no concibe el enorme patrimonio cultural y gastronómico cuyos vestigios o remanentes de las cocinas aborigen taina, criolla, africana, árabe… aún perviven en el país.

Los cuatro microclimas con los que cuenta el país: tropical húmedo de bosque, tropical húmedo de sabana, micro seco estepario y altitudinal o de montaña, generan una gran biodiversidad y variedad de ingredientes e insumos que se utilizan en la cocina tradicional dominicana dando como resultado platos tan complejos y ricos como el sancocho en sus múltiples modalidades el chenchén, chacá, chivo liniero (guisado o al horno) o en bebidas que reconfortan el alma como el mabí, ya sea de cacheo o bejuco; el guavaberry que es un licor herencia de la cocina cocola; y que decir de un aromático café Santo Domingo (en grano un excelente regalo o souvenir). En República Dominicana se tiene un enorme potencial para desarrollar a la gastronomía y el turismo gastronómico sostenible en sus diversas modalidades como el agroturismo con sus famosas producciones de caña, cacao (existen ya productos como el sendero del Cacao y tour del chocolate), arroz, café, entre otras.

En esta ocasión mi intención era conocer Samaná una de las 32 provincias del país que se encuentra en la península del mismo nombre cuya capital es Santa Bárbara. Para ello, renté un automóvil directamente en el aeropuerto ($148 dólares americanos por 5 días) ya que el transporte público turístico hacia otros destinos que no sean los de sol y playa ya mencionados es aún muy precario, con muy pocas rutas y horarios escasos. La primer parada obligada es indiscutiblemente Santo Domingo donde encontrará hoteles de diferente calidad y precio aunque recomiendo pernoctar en la zona colonial que cuenta con innumerables atractivos como la Catedral Primada de América, el Baluarte del Conde, Alcázar de Colón en cuya majestuosa plaza hay varios restaurantes aunque son costosos, el Choco Museo donde puede elaborar su propio chocolate y bebidas con cacao, que cuenta con una tienda en el Paseo del Conde donde comprar innumerables souvenirs como la famosa Mamá Juana con Cacao o las diversas Casas del Cigarro o Habano y Ron que puede acompañar con rones de las marcas nacionales Barceló (incluso cuenta con interesantes visitas a sus instalaciones en San Pedro de Macorís y Brugal de la cual recomiendo el extra viejo y si es con un buen habano dominicano mucho mejor.

Para un muy buen desayuno o comida de cocina criolla o tradicional dominicana mi sugerencia es el restaurante Adrián Tropical del malecón en la avenida George Washington por su excepcional vista al mar. Pruebe el mofongo que es una preparación de plátano verde majado en el pilón, que es un utensilio ancestral, y que puede solicitarlo con una gran variedad de ingredientes como camarón, pollo, puerco o mezclado y el asopao de arroz que se puede acompañar de jugos naturales tropicales. Si desea una experiencia culinaria local y a precios económicos definitivamente debe probar los deliciosos sándwiches, jugos y batidos de la Barra Payán. Para cenar está el restaurante turístico El Conuco donde ofrecen menú y bufete con platillos tradicionales en una casona que ha sido ambientada con música y bailes folklóricos como el de la botella. Si desea probar la cocina regional con ingredientes endémicos y técnicas vanguardistas una muy buena opción es el restaurante El Higüero ubicado en el bello parque mirador sur (si gusta de correr o caminar éste es el lugar adecuado). De igual modo el restaurante Travesías que ofrece “Alta Cocina Dominicana con Sello de Autor”.

Playa Anadel, Samaná
Playa Anadel, Samaná
Choco Museo
Choco Museo
Restaurante Adrián Tropical
Restaurante Adrián Tropical

Ya preparados en cuerpo y alma, emprendimos el camino a la provincia de Samaná para visitar Las Terrenas por la carretera de cuota, que aunque es muy cara vale la pena por los paisajes que te quitarán el aliento en el último tramo, además de que encontrarás muy buenos paradores gastronómicos y turísticos que incluyen Wifi, productos y artesanías locales. Recomiendo para dormir en Playa Bonita el resort Las Ballenas que está frente al mar y cuenta con buena comida como el pescado chillo frito y la chuleta de cerdo. Al otro día ya en camino hacia Santa Bárbara después de un rico desayuno con frutas tropicales, nos detuvimos en la Cascada Salto el Limón que cuenta con 55 metros de caída de agua, es un paraíso para recuperarse y al cual se llega después de unos 45 minutos montando a caballo, después de haber cruzado un bosque tropical con una gran flora y fauna. Hay muchos puntos en la carretera desde donde partir hacia la cascada pero definitivamente mi recomendación es hacerlo en la parada Las Manzanas donde sus propietarios le atenderán con gran hospitalidad y al regreso le ofrecerán una gran comida condimentada con el delicioso coco, acompañada de las mejores piñas coladas que he probado hasta hoy

Ya frescos y muy bien alimentados nos dirigimos a nuestro destino, la capital de Samaná, Santa Bárbara, que tiene una bahía de una belleza indescriptible. Nos quedaba un pequeño hueco en el estómago para el postre así que fuimos a visitar a la famosa D’Vieja Pan que es considerada un ícono de la cultura gastronómica de la región para con gula comer un pan de yautía recién salido del horno, que tiene como característica principal que utiliza cocos secos para su combustión, lo que impregna al pan de ese inconfundible aroma. También la Vieja como cariñosamente le llaman a su propietaria, vende pan de yuca, pan de coco dulce y salado pero si tiene oportunidad vaya a la hora del almuerzo y coma sus ricas empanadas de queso, pollo y vegetales. A muy pocos kilómetros de Santa Bárbara se encuentra la playa de Anadel donde se escribió el famoso libro de la gastrosofía de Julio Vega Batlle. Lamentablemente la casa encima de la colina donde se desarrolla la historia a quedado destruida por un incendio, pero el tataranieto actualmente cuenta con un club de playa llamado Cayenas del mar que tiene un lindo restaurante y bar a un costado del mar. Nuestra parada final de ese día fue las Galeras que si bien cuenta con hermosas playas carece de buenos servicios de hostelería incluso la carretera esta maltratada.

Las Ballenas, Playa Bonita
Las Ballenas, Playa Bonita
D'Vieja Pan
D’Vieja Pan
Las Galeras
Las Galeras

He tratado de expresar lo vivido en cinco días de un viaje inolvidable que realicé por motivos personales, por el cariño que le tengo a este maravilloso país que tiene un enorme potencial gastronómico y turístico. Que con sólo esta probadita queda claro que ¡ofrece mucho más que sólo sol y playa! para de esta manera poder ayudar al desarrollo de las comunidades receptoras, crear fuentes de trabajo para los estudiantes de turismo, gastronomía, hotelería y muchos posibles beneficios, siempre y cuando se planifiquen de manera sostenible sus servicios, restaurantes, atractivos, itinerarios, rutas y productos integrados de forma colectiva, dejando a un lado los protagonismos e individualismos para trabajar hacia un mismo objetivo que el turismo gastronómico sea un producto prioritario pues en ¡Dominicana se come bueno!

Agradecimientos a Don Bolívar Troncoso, a la Fundación Sabores Dominicanos, la camarógrafa y a los prestadores de servicios que una vez más me hicieron sentir en casa con su alegría y hospitalidad.

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